Mercado de influencia
Desde los 24 meses, aproximadamente, los niños empiezan a manifestar a sus padres sus preferencias con respecto a muchos de los consumos de la familia. Los padres reconocen, que intentan adecuar sus compras a las preferencias de los hijos siempre que pueden.
Ese mercado de influencia abarca tanto compras de pequeño presupuesto como compras de presupuestos más elevados. Más adelante, se extiende a la marca del ordenador o sus componentes (chips capaces de soportar videojuegos sofisticados), al acceso a proveedores de tecnologías que manejan sin barreras técnicas (mensajería SMS, descarga de tonos o de elementos digitales para personalizar el hardware) o, incluso, al tipo de vehículo de transporte familiar (monovolúmenes y vehículos familiares, o todoterrenos frente a los “aburridos” sedanes), que es atendido diligentemente por las ensambladoras de vehículos.
En definitiva el tipo de influencia/prescripción variará y se enriquecerá desde el momento en que el niño aparezca en la unidad familiar